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EN LA OCTAVA DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN.

Os envío las siguientes reflexiones para la celebración de la OCTAVA DE PASCUA. Muchos todavía en silencio y en casa.

Contemplar el Amor del Señor Resucitado:

“Me sedujiste, Señor, cuando desde me ausencia, provocaste mi vuelta… y volví a Ti. Encuentro siempre nuevo, que el amor florece cada día, que no hay rosas ajadas por el tiempo en el corazón de Dios… que Él abre sus brazos y te entraña… y hay fiesta, manjares y canción”.

“Él prepara para mí una fiesta de sol y de luna, de estrellas y luceros; un banquete de flores silvestres, margaritas, alelíes y jazmines; y tu Pan y tu Sangre, la muestra más profunda de Amor, presencia y gozo del Amado hasta fundirse en Él”

… Tú saliste a mi encuentro y me sedujiste, Señor…

La presencia del Señor:

“Tu presencia, Señor, trasforma el llanto en alegría, la sombra en luz, el eco en armonioso canto, el dolor en profundo gozo y el fantasma en tu Faz”.

“Tu presencia es el agua inundando los desiertos, el fuego que caldesa los hogares, la luz que penetra las tinieblas y la vida venciendo a la muerte por doquier”.

¡Espero en Ti, Señor!

“Esperar es sentir entre las manos cuanto espera, confiado en Él, es oler la flor en lejanía y paladear el fruto concebido. Esperar en fiarnos, ciegamente, de quien esperas, porque lo amas y es amar con toda el alma a quien das tu confianza”

Encuentro de Pascua.

“Volverme junto a Ti, mirar tu Rostro, dejarme iluminar por la luz que sale de tus ojos… y así seguir tus pasos. Miré a la puerta de mi casa y descubrí que estabas Tú, esperando de la noche a la mañana. Abrí de par en par el corazón y entraste Tú: Encuentro sin igual que el alma llena y deja satisfecho el apetito de Ti, y, a la vez, ansiando más mirada, más luz y más presencia”.

¡Gracias, Señor!

“Gracias, señor, porque me miras desde aquella estrella, que señala mi destino, como beso de padre que ama tiernamente… y gozas de amor…y lloras de amor por mí. Gracias, Señor, porque me lanzas los rayos de miles de universos para que ilumi9nen el caminar de mis pasos torpes, equivocados o perversos, inocentes o sencillos… y te haces luz en mi caminar” ¡GRCIAS SEÑOR RESUCITADO!

Tú me llamas.

“Pero ¿cómo aún mantienes tu llamada, cómo aún de mí te fías? Tu Palabra, eterna por los siglos, te dejó prisionero de la tierra, y seguirás llamando, ¡cuantas veces! Esperando por siempre mi respuesta. Desde el Misterio de Amor, la Eucaristía, expresión manifiesta de Dios”

Yo, tu regalo.

“Pobre de mí ¡qué poco tengo que ofrecerte!, apenas t he dado torpeza y lentitud, soberbia y apatía, pura apariencia, búsqueda de lo que no eras Tú; pero cada año más cerca de Ti, envuelto en la gratuidad de tus dones y tu Gracia, siento fundirse la nada de mi vida con la fuente inmensa de tu Amor y vivo una luz serena, que embriaga el corazón”

Necesidad de Tí

“Ocultarme en lo hondo del abismo y encontrar tu presencia, gozar en Ti en lo profundo, envuelto en tu Espíritu, rodeado por tus brazos, embriagado por tu sabor, penetrándome tu luz, constituyéndome tu Ser, haciéndome yo en Ti, siendo Tú en mí… y así desde el sin tiempo de la vida, hasta el final sin espacio: Tú y o…identidad. ¡Pero tú eres más, MARAVILLOSA REALIDAD!”

Fundirme en Ti

“Abrirte la puerta, dejarte entrar, sentarte a mi mesa, hacerme tuyo, fundirme en Ti, en amor ardiendo, dejándolo todo”

Amor Tú

“Llenarme de Ti, sediento de agua viva, saciarme de tu agua cristalina, derramar por doquier tu dulce gracia, entre mis hermanos, y sentirme salvado por tu Sangre”

Te quiero, Señor.

“Te quiero, Señor por tus desvelos, por tu ternura, por tu amor, pues me regalas y de tal manera… que no sabría decir, si es que lo merezco o que Tú eres bueno, si es por tu gracia o es mi valor… pero ¡no! Todo es DON, tu grandeza, Señor”

Siempre te amaré, Señor.

“Siempre te amaré, voz y respiro, balbuceo de niño, suspiro de amante, Palabra y llamada, sonrisa, quejido, limpia mirado. Siempre te amaré, Señor”

Canción al Amado.

“Déjame sentir en tu presencia, la fuerza irresistible de la vida, la buena melodía, suave canción, que aleja el abismo oscuro de la muerte. Déjame hablar y cantar, llenarme de tu olor, llenarlo todo hasta llorar de alegría, pues ya terminó tu ausencia”

Nada nos separará de tu Amor, Señor.

“En el encuentro contigo todo se fundirá, con maravilloso entretejido de transparencia y claridad; y nosotros en Ti nos fundiremos, entrelazados con sedas, color carmesí; fundidos en Ti, unidos por tu Gracia, seremos todo en Uno, Uno en todos; que nada nos separará de Cristo y en su Amor nos unirá al Padre y al Espíritu por siempre jamás AMEN”.

Antonio Aranda Calvo, Capellán de la Cofradía; Camarín Santuario de Ntro. P. Jesús y María Santísima de los Dolores