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VIERNES SANTO.10 de Abril 2020.

De nuevo el Capellán al habla con la Cofradía y con cuantos nos lean.

Queridos cofrades, hermanos y hermanas, fieles devotos de Ntro. P. Jesús, a quienes otras veces acompañabais en la Procesión o la contemplabais por las aceras o en “las sillas” o en la Tribuna o en los balcones y ventanas y quienes lo leyeren:

Había comenzado a salir el sol, lleno de luz, su cara coronada de rayos comenzaba a iluminar la soñolienta comitiva que seguía, detrás o delante, llevando a Jesús, Ntro. P. Jesús, el Nazareno, El Abuelo… ya estaba pasando el barrio de San Ildefonso, a la altura de las Bernardas, y ellas rezaban, “velando al Señor” en oración, aunque tenían también el pensamiento puesto en nosotros. Hacemos memoria de otros años, es bello el recuerdo, pero la experiencia de esta noche-madrugada del año 2020 ha sido insuperable…

En realidad como decíamos ayer, esta noche, hemos estado con Jesús en nuestras casas, solos o en familia, o en esos lugares de los que es imposible salir, trabajadores e internados (pienso en los hospitales o centros de acogida, en las residencias, en los albergues…) ¿Habéis visto qué milagro? Jesús llegaba a cada uno de nosotros, Jesús pasaba por cada una de nuestras calles, ha entrado en cada una de nuestras casas, Ha llegado a todos los lugares de Jaén, aún aquellos estrechos por donde no puede pasar el “Trono” y sin que lo lleve nadie… y eso porque nos quiere y nosotros le hemos respondido con amor. ¡Cómo no iba a poder, si siendo Dios se hizo “como nosotros menos en el pecado”…

Ahora podríamos meditar en esta MAÑANA DE VIERNES SANTO: silencio y dolor, a la vez Paz en el corazón y por ello alegría en la Esperanza. La Imagen de Ntro. P. Jesús tendría que ir por la calle Campanas, dando vista a la Plaza de Santa María, donde había sido “el encuentro”. Este año lo llevamos en el corazón, todos y cada uno, en todos los lugares, en todos los hogares y en todos lo corazones. Como en la Procesión, parece que no quisiera volver al Camarín, se sentirá a gusto dentro de nosotros…en esta noche ha sucedido un milagro. Podemos decirle:

Mañana del Viernes Santo, la Procesión del Encuentro, encuentro de cada uno con su Cristo Nazareno.

Mañana de Viernes Santo, cuando brillan los luceros, sale la Virgen María… al encuentro de su Hijo y de sus hijos.

Mañana de Viernes Santo mañana de un gran misterio, que la Virgen Dolorosa, llora porque no hay encuentro

¿No lo hay? ¡NO!

Si tú no te encuentras dentro con Cristo en tu corazón, con tu hermano y con tu pueblo. Si, porque esto es Ese Encuentro.

Nos toca descansar de una experiencia tan profunda y transformante, una noche de encantos y de amores… porque nosotros como San Juan de la Cruz tenemos esa “dolencia de amor que no se cura sino con la presencia y la figura” y esta noche la hemos satisfecho; Jesús en ti y en mi, en íntima unión, locura de AMOR.

Hemos descansado, comido de “vigilia” potaje y bacalao, el ambiente es de silencio y diría que un mucho de tristeza, “nosotros nos quedamos en casa”, Otros años en las Iglesias se celebraba La Pasión del Señor, una ceremonia especial, le decían “los oficios”, tu puedes leer la Pasión según San Juan, o sigue la tele, puedes seguir-participar en el Vía Crucis desde Roma, que preside el Papa .

Pasan las horas, en la silenciosa tarde de un abril primaveral, nublado el cielo, fresco y vacío el exterior, paralizado casi, el hálito de vida: tras las huellas de Ti, mi Jesús, pasión del corazón, fuerza que me atraes irremediablemente, tarde en soledad, sin imágenes, ni gentes que pasan, van y viene, ni voces que suenan, nada que pueda sacarte de ti. Estamos en el Calvario, clavado en la Cruz, agotado, sin fuerzas, pero todavía con vida suficiente para darnos a tu Madre y para ofrecer esa Vida al Padre “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu… y oigo que dice:

TENGO SED

Sed, tuviste en la Cruz, Señor bendito, de esta nada que sediento te suplica; sed de todo lo que busca refrigerio: del pequeño, del pobre y desvalido.

Sed tengo, Señor, de tu mirada de tus besos y amores infinitos, del perdón que refresque el estío, que padece mi espíritu y mi alma.

Si yo tengo sed y Tú me ansías… ¿qué impedirá Buen Nazareno que al unirse tu mirada con la mía,

en torrentes de aguas limpias se inunde aqueste corazón y, desde él, otros reciban el agua vital que necesitan?

 

Llegada la hora, te descendieron de la Cruz y te pusieron en brazos de tu Madre, descanso para Ti, dolor para su alma ya dolorida. Ahora te envuelven en la “sábana” y te llevan a sepultar… quieres llegar hasta el abismo de la tierra, “descendió a los infiernos” para liberar también a toda la humanidad condenada por Adán. Hay por allí un sepulcro de piedra, en el que no había sido puesto nadie… escucho una música, voces de ángeles y de humanos, hombres y mujeres, niños y mayores; veo por la ventana un jardín: palmeras, pinos, acacias, rosales, dama de noche, brotando ya la savia que un día se iba acumulando y que ya se van convirtiendo en flores y frutos. El frío del ahora de la tumba de piedra, se trasformará en Vida, sin tiempo ni límite, Vida que permanecerá, avanzando hasta el final, bello final, sobrenatural encuentro, por el que todos anhelamos. Vida eterna, total plenitud en el Seno del Padre: RESURRECCIÓN

Eso es lo que saldrá de la Noche Santa, noche que dejará sin luz al sol pues de ella saldrá el verdadero Sol; aquel sepulcro de piedra muy pronto será sepulcro vacío “al amanecer del primer día”.

A nosotros nos espera un largo Sábado Santo