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JUEVES SANTO. Jaén 9 de abril de 2020.

Palabras del Capellán.

A los cofrades de Ntro. P. Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, hermanos y hermanas, Hermano Mayor, Junta de Gobierno, poetas, autoridades, medios de información, cantores y cantaoras, a quienes habéis venido de fuera, a todos los que hoy lleváis vuestros ramos de claveles a Nuestro Jesús… a todo el que lo leyere: Paz y Bendición de parte del Señor Jesús. Os saludo de todo corazón.

TRES PARTES EN LA REFLEXIÓN DE ESTE DÍA SANTO:

  1. I.OFRENDA A JESÚS NAZARENO.

La Carrera de Jesús va llena de claveles, ramos y flores… van de bote en bote van, como es lógico hacia el Camarín. Hoy hay ofrenda de corazones a Jesús, Ntro. P. Jesús Nazareno, expresando en todo ese ir y venir, en todas esas flores, el amor y devoción que Jaén profesa hacia esa Imagen Bendita que les lleva al verdadero Jesús, Señor Nuestro. Está claro, se ve, se palpa que todo Jaén vuelca su sentido religioso en Jesús. También le cantarán y recitarán poemas… Yo también estoy allí, en este Jueves de silencios y de lágrimas, porque “ogaño no habrá procesiones” ni siquiera podremos mirar a Jesús… Pero ¡no temáis! será un Jueves Santo de profundidad, de encuentros en lo más íntimo del corazón, será día de oración y arrepentimiento, un modo de agradar a Jesús. Ahí, dentro de ti, puedes estar tú, nosotros, vosotros, todos con Jesús y para Jesús. Ofrécele las más bellas flores cogidas de este jardín de la vida, hoy sufriente y dolorido, ofrécele todo lo poco que somos, junto a lo mucho que Él nos quiere. Yo le ofreceré este poema. ¡Va por vosotros!

Mira Jesús Nazareno, mira Jesús a tu pueblo;

te pedimos nuevamente tu Gracia y tu compasión,

ya que eres nuestro Padre, Padre Jesús, mi Señor.

Venimos a contemplarte, a compartir tu dolor,

para escuchar tu Palabra y pedir tu bendición.

Tú entregaste tu vida: lección de amor y perdón,

haz que convierta la mía, ¡que cambie mi corazón!

trasforma mis malas obras por lo que le agrada a Dios.

Que la Virgen, nuestra Madre, Señora del Gran Dolor,

Madre del amor hermoso, por su dulce intercesión,

consiga de Ti los dones, las fuerzas y la alegría,

para seguir tu camino en los días de mi vida. AMEN.

Avanzan las horas, hay palmas y lágrimas, miradas cruzadas entre unos y otros… pero casi todas está fijas en Jesús, su Imagen, la que “se quedó en aquella casa porque acogieron al abuelo” y hasta Él se ha querido llamar El Abuelo de Jaén. No se nos olvida su Madre, no cabe de ancha cuando oye tantas cosas para su Hijo… muchas también para Ella. Pasa ya del medio día, nos acercamos a las dos…hay que ir a otra cosa, reponer fuerzas para la larga noche y celebrar la Eucaristía en la Cena del Señor; pero siguen los claveles, las flores, los ramos… colas como en el besa-pie, se van acumulando, flores y corazones… alegran mucho a Jesús, Él los mete en su Corazón y se consuela para esta noche. Después, los claveles de parte del mismo Jesús, se repartirán entre los fieles, se llevarán a Hospitales y Residencia de Ancianos, a la Cárcel, a las Religiosas de Clausura, también a las tumbas de nuestros difuntos, este año a los que todavía no tienen tumba. Todos estaremos presentes en Ntro. P. Jesús Nazareno: EL ABUELO. Pasadas las tres, se cierra el Camarín. Ahora ¡alerta!

  1. II.EUCARISTÍA.

“El día del AMOR, un pan partido, una copa de vino rebosante, palabras de ternura desbordante y el corazón no aguanta su latido.

El pan es signo de su cuerpo herido, el vino es un amor fuerte y sangrante;

brota del corazón río abundante, sacramento de amor estremecido.

Me quedo con vosotros día a día, a vosotros me ofrezco en alimento, dice Jesús, celebro muerte y gloria.

Que sea vuestra vida Eucaristía, haceos vino y pan para el hambriento, testigos de mi amor en vuestra historia”.

Y es que dice el Evangelio que “Llegada la hora para Él de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos los amó hasta el extremo…” esa tarde-noche se ofreció al Padre en el pan y en el vino, hechos su Cuerpo y su Sangre (Cuerpo partido y Sangre derramada; partido y repartido) así se quedó con nosotros para siempre. Lavó los pies de sus discípulos, enseñándonos a servir antes que ser servidos. Nos dio el Mandamiento del Amor… “como yo os he amado”. Dejó instituido el sacerdocio, sacados de los hombres a favor de los hombres, para el servicio de su Pueblo (iglesia) y del mundo entero; así Cristo se hace presente entre nosotros. Gran tarde la del JUEVES SANTO, para adorar y contemplar a Jesús y darle gracia ante el Santísimo Sacramento del Altar. (Cuando pases por una Iglesia llega a visitar a Jesús en el Sagrario, siempre está abierta la de la C/ San Clemente, la de la Cripta de la Catedral, y allí está en el Altar, en la Custodia… y el Día del Corpus no faltes para acompañarle y adorarle) ¡GRACIAS SEÑOR! Ahora puedes decir:

“Te alabo Señor, de todo corazón, pues que me elegiste por amor y me sigues amando. ¡Gracias, Señor!

Pues te quedas en el Pan y en el Vino, te reflejas en los ojos del niño y perdonas siempre, inmensa bondad, ¡Gracias, Señor!

Porque te manifiestas en los cuerpos de los enfermos y te conviertes en callado de ancianos. ¡Gracias, Señor!

Porque miras a los hombres y mujeres y haces que surja en ellos el amor, sembrando el tuyo en nosotros. ¡Gracias, Señor!”

Tú eres Amor hecho carne en María, ofrecido en cada Misa… presente siempre en los Sagrarios; también en tu Santa Iglesia, pues dijiste: “donde dos o tres se reúnen en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos”. ¡GRACIAS SEÑOR!

Para esta hora de adoración y contemplación a Jesús Sacramentado, recuerdo una expresión de San Juan Pablo II “Es hermoso estar con Él y, reclinado sobre su pecho como el discípulo predilecto, palpar el amor infinito de su corazón”. Acerquémonos a Él y oremos:

La Eucaristía, signo de amor…hasta el extremo,

del Dios hecho hombre, a cada uno de nosotros,

para que, amándonos siempre como hermanos,

construyamos un mundo nuevo,

nos sirvamos al modo que Él lo hizo

con verdad y humanos sentimientos,

entrega total en el servicio.

Ejemplo nos dio cuando nos dijo:

lo que he hecho, hacedlo mutuamente,

igual que al entregarnos su Cuerpo con su Sangre

nos encargó actuar su memoria para siempre:

entrega de amor hasta la muerte: la Cruz;

pan partido y sangre derramada:

sacrificio y presencia eternamente,

amor a los hermanos,

exigencia de aquel amor,

servicio a los más pobres,

del Señor Crucificado.

Presencia de Cristo para siempre… tal vez lo hubiera escuchado, previamente, de dos de sus discípulos y puedes tú decírselo esta tarde:

“Quédate con nosotros, tus hijos, que la tarde oscurece y se acerca la noche”, ¡quédate con nosotros!, pues sin ti, ¿dónde iremos?, qué sentido tendría nuestra vida? ¡Quédate con nosotros!... Y escucharás del Señor que te dice: Con vosotros estoy, me quedo con vosotros día a día… en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de la vida, misterioso desposorio del amor celebrado en el banquete de las bodas convocadas por el Padre.

¡Creo, Señor, firmemente en tu presencia! Jesús Sacramentado. Jesús Eucaristía. Por siempre seas bendito y alabado.

  1. III.PREPARACIÓN PARA LA PROCESIÓN:

Ya está todo preparado, hacia las 11, 23 horas, nos vamos acercando al Camarín; ya hay fieles apostados en los Cantones y en algunas aceras. Pero se oye decir que esta noche no sacan a Jesús ¿Qué no?

Más bien, diría yo “no lo sacarán, pero ÉL SALDRÁ” y va a ir casa a casa, va a entrar a vuestros hogares, pasará por tu calle, ¿le abrirás tu corazón, les dejaréis entrar? Mira que esta noche quiere estar contigo, si estás solo o con la familia, si estáis juntos, contigo también que trabajas, donde sea, en los hospitales, con los sanitarios, con los enfermos, en la cárcel, con los internos y con todo el personal penitenciario, con los ancianos y con los que sufren a solas por perder un ser querido, con transportista, tenderos, responsables de la limpieza ¡cuánto va a gozar Nuestro Padre Jesús y cuanto podemos gozar nosotros! Llegará al obispado, está allí su Obispo ¡cómo no! Mirará la Catedral sin entretenerse, porque nos busca a nosotros. Otros años pasó por “algunas calles” este año va a recorrerlas todas y con más ilusión llegará a aquellos por quienes había venido: “No he venido por los sanos sino por los que tienen necesidad de médico”; también irá a los albergues y a los “sin techo”. Irá tomando nota de todo; pero, lo importante, derramará mucho amor. Ya sabéis cómo es Jesús, no se dejará a nadie.

PERO ¿CÓMO PODEMOS PREPARARNOS?:

  • Limpiemos la conciencia con un acto de contrición.
  • Establezcamos la fraternidad donde estuviera rota y así daos el “abrazo”, que yo admiraba tanto cuando os veía en el Camarín, ante nuestras Sagradas Imágenes.

  • Como no va a llover, y aunque lloviera, estamos seguros que Jesús saldrá, debes de estar bien atento, ¡prepárate para cuando llegue!

  • Después de una oración a Jesús Eucaristía, puedes hacer el Vía Crucis… recordar la pasión de Jesús y decirle en qué momento te gustaría que entrara en tu casa (o en tu lugar de trabajo, si estás en ello) por ejemplo:

-      cuando Judas lo vendió o cuando lo entregó con el “beso”;

-      cuando Pedro le negó o cuando todos le abandonaron;

-      cuando aquel le dio una bofetada o cuando el Sumo Sacerdote le declaró “reo de muerte”;

-      cuando cayó por 1ª vez, 2ª o 3ª;

-      cuando llegó el Cirineo o cuando se encontró con su Madre María llena de dolor;

-      cuando recibió el consuelo de las mujeres y entre ellas la Verónica o cuando lo desnudaron;

-      cuando repartieron sus ropas, se burlaban de Él, le escarnecían, le daban vinagre con hiel…o quieres que llegue cuando prometió al “buen ladrón” entrar en su Reino, o cuando nos entregó a su Madre “ahí tienes a tu Madre, ahí tienes a tu hijo”. Tú dile a nuestro Jesús, cuando prefieres que entre a tu casa y si te parece aclámalo:

“Magnífico, Señor, que no te paras en el barro que fraguaste con tus manos;

magnífico, Señor, porque me llamas y sigues confiando en mis respuestas.

Magnífico, Señor, porque te pasas… pues sigues amando tu obra destrozada, y en tal manera, que al recrearla en grandeza y amor la sobrepasas…

Así, Señor, nos redime tu mirada.

Para prepararte puedes hacer todavía, esta noche, algún servicio a tus vecinos, a tus padres ancianos, a tus suegros… un beso a tu mujer y los dos juntos a vuestros hijos… y mucho más. Al fin decid juntos ¡Viva nuestro Padre Jesús, viva el Abuelo! Si tienes el “himno” podéis oírlo, en familia, sin molestar a los que viven tabique por medio. En unos momentos llega Jesús y ya se queda con vosotros o contigo. ¡Qué buena madrugá!

Un abrazo de vuestro Capellán y cuando nos veamos podemos hablar de cómo os ha ido con Jesús esta noche… que también entró en mi casa hasta muy entrado el día.

Antonio Aranda Calvo.