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ADVIENTO 2017

"TU COMPROMISO MEJORA EL MUNDO"

            Iniciamos el tiempo de Adviento involucrándonos en mejorar el mundo con nuestro compromiso de vida cristiana y de obras buenas.

            El Adviento nos educa cada año para enamorarnos de nuestra fe cristiana. Es una invitación a esperar; a crecer humana y cristianamente esperando. Todo lo que leamos, todo lo que celebremos será para nuestro crecimiento espiritual. El ser humano crece cuando llena su vida de esperanza. Aquellos cielos nuevos y aquella tierra nueva es nuestra meta. Ahora iniciamos un tiempo de preparación, ya que es una oportunidad para ver la realidad de nuestro mundo, comprometerse a la luz de la Palabra y actuar como actuó Jesús. El Adviento llega un año más, pero no como un año más: llega para que tomemos conciencia de nuestra fe.

            Los próximos cuatro Domingos vamos a dar unas orientaciones para vivir más profundamente el mensaje de Jesús.

3 de Diciembre: PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

 

            Al iniciar un camino, cualquier camino, solemos unir nuestro ánimo con la mirada puesta en la meta. Así nos habla la Palabra de Dios: un pueblo desolado que mira al Padre, una comunidad que necesita ser animada y que busca su fidelidad, un compromiso para estar vigilantes responsablemente.

            Iniciar el camino de Adviento nos exige confianza y obediencia a Jesús para que nuestro compromiso, ante las situaciones injustas que viven tantas y tantas personas, ayude a cambiar el desánimo y la desolación en acogida, en miradas esperanzadoras de futuro, como el pueblo de Israel.

 

TEXTOS PARA LA CELEBRACIÓN DEL PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

            · PRIMERA LECTURA: Isaías 63, 16b-17; 64, 1.3b-8

                                               ¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!

           

            · SALMO RESPONSORIAL: SALMO 79

                                               Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

            · SEGUNDA LECTURA: 1 Cor 1,3-9

                        Aguardamos la manifestación de Jesucristo nuestro Señor

            · EVANGELIO: Mc 13, 33-37

                        Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa