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TRIDUO A MARIA SANTISIMA DE LOS DOLORES

 

Durante los días 15-16-17 de septiembre 2011, tuvo lugar en la Iglesia de San José y Santuario Camarín de Nuestro Padre Jesús Nazareno,la celebración del solemne Triduo a María Santísima de los Dolores, oficiado en este año 2011 por el M.I. Sr. D. Antonio Aranda Calvo, canónigo de la S.I. Catedral de Jaén y Capellán del Santuario Camarín.

Reproducimos las homilías predicadas en estos tres días dedicados a María Santísima de los Dolores.

 

PRIMER DIA

 

Estamos culminando el segundo año de “Camarín” y podemos estar satisfechos

 

Con frecuencia se ha criticado la moral cristiana, que no es otra cosa que las bienaventuranzas, ofrecidas por Cristo como camino para nuestra realización, para dar sentido a nuestra vida en el presente y en el futuro… y para ser verdaderos cristianos, configurados con Cristo el Señor

Y se ha criticado porque se piensa que ponemos el dolor y el sufrimiento como meta de esa realización humana, quienes así lo hacen se quedan en la Cruz, en el Cristo Crucificado sin pasar a la Gloriosa Resurrección; se olvidan de que la fuerza del Amor, motivo de la Cruz, la fuerza del Amor... es la fuente de felicidad más grande que puede darse y que la frase “nadie tiene más amor que quien da la vida por la persona amada” puede doblarse en “nadie es tan feliz como quien da la vida, se sacrifica y acepta el dolor por los demás”. Así se puede hablar de dolor redentor, porque hablamos de amor redentor…

Por no entender esto, algunos pensadores se han sublevado contra el Cristianismo y desde ahí la iracunda crítica de Nietzsche contra él y contra su fundador.

Pero es que, así se piensa en nuestra sociedad con frecuencia… y nosotros mismos nos olvidamos de que nuestra fe es fuente de alegría, gozo y felicidad… no tanto en los planos materiales, sino en aquella dimensión superior del ser humano… que al fin de cuentas llega a toda la realidad… ahí tenemos el reciente ejemplo de más de millón y medio de jóvenes cantando las alabanzas del Señor, proclamando a Cristo, deseando descubrir su camino para seguirlo mejor… y he aquí ¡maravilla! dejándose cautivar por la palabra amable, bondadosa y humilde, a la vez que firme y segura, de un anciano de 84 años, su Santidad el Papa Benedicto XVI, poniendo a Dios como salvación del mundo y proclamando, una vez más, que un mundo sin Dios no llegará a parte alguna. Este Dios se ha manifestado en Cristo, y Cristo Jesús asumió la Cruz como medio de salvación de la humanidad, haciéndola gloriosa en la Resurrección.

Pero, ha aquí que muchas veces nos abrazamos a nuestra autosuficiencia, queriendo excluir de nuestra vida toda limitación, restricción, dolor o sacrificio y dando rienda suelta al disfrute, al placer, a la satisfacción del deseo inmediato… el poder omnímodo del hombre que se emancipa de Dios y se vuelve a sí mismo como solución de todo.

Sin embargo ahí está Dios, vivo y verdadero, que no ha muerto ni mucho menos, que sigue amando y con el aporte humano recrea la vida; y que está de fiesta y llena de alegría el corazón humano, también el de los jóvenes, como en el pasado mes de agosto… con las manifestaciones de una juventud espléndida y con un regocijo desbordante.

Dios es la última palabra en Cristo Jesús… y Jesús nos lo muestra con su propia vida… sus enseñanzas… y su Madre María, el mejor ejemplo para seguirle, la mayor ayuda para encontrarle, la mejor mirada para confiados entregarnos a Dios.

Aún la misma vida nos ha dado y nos sigue dando motivo para ver la verdad de nuestra fe y así aceptarla como razonable, así:

-La historia nos muestra el modo brutal con que los hombres y mujeres han sido pisoteados, avasallados y golpeados, sobre todo los débiles, por los que habían llegado a ser autosuficientes, dueños del mundo y habían prescindido de Dios…

-Y aún en la actualidad, ¿no estamos asistiendo al mismo espectáculo de que los autosuficientes, los poderes de este mundo que tratan de prescindir de Dios, nos están llevando a una verdadera ruina material, guerra y destrucción, hambre y muerte; sobre todo la decadencia moral que desintegra a los pueblos?

-Ante esta realidad ¿no podríamos encajar bien las bienaventuranzas, la moral cristiana, en las que se proclaman bienaventurados, dichosos, felices… los perseguidos, los pobres, los que sufren y por el contrario condenan a los poderosos, a los ricos, a los que ríen y gozan, olvidándose de toda dimensión superior, en fin de Dios como origen y meta de uno mismo…

Esta introducción nos sitúa en modo que podamos valorar el sentido del dolor y el ejemplo que tenemos en Santa María, Ntra. Sra. de los Dolores. Porque el dolor forma parte del ser humano, por nuestra radical limitación e indigencia, tanto material como espiritual… y porque Cristo Jesús, Dios verdadero hecho hombre, se sometió al dolor, más aún quiso escogerlo como instrumento de nuestra redención, en su Vida, en su Pasión en la Cruz hasta la Muerte… por eso María la Madre tenía que seguirle en su camino, por ello podemos meditar como sigue:  

 

LOS DOLORES DE MARÍA EN LA PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS

Y Nos situamos en el Calvario:

  • Jesús ya ha perdonado a cuantos le condenaron y a cuantos lo hemos hecho a lo largo de los tiempos. “Padre, perdónalos que no saben lo que hacen”
  • Después ha abierto las puertas del paraíso al ladrón, significando que el marginado social, por el hecho de serlo, no está lejos de Dios... siempre que su corazón se abra a Él. “Hoy estará conmigo en el paraíso”

Jesús podría ya pensar en sí mismo. Ya ha pensado bastante en los demás; aún en la Cruz su preocupación ha sido por los que le rodeaban, hasta por los que le hacían mal... pero no... Él ha venido para darnos la vida, aún a costa de la suya propia... Y todavía tiene algo muy importante que darnos: su propia madre. ¡El mejor regalo!

Las palabras de Jesús a su Madre y a Juan, discípulo amado, tienen un primer significado obvio e inmediato: Jesús quiso encargar a Juan del cuidado de su madre y quiso también que María confiara en Juan con quien Jesús tenía una especial intimidad y afecto. Pero estas palabras tienen un significado más amplio y profundo, sobre todo si tenemos en cuenta que el Evangelio de Juan está cargado de símbolos y de intencionalidad teológica.

  • En primer lugar, María estaba junto a la cruz de pié y bien firme... siendo a la vez oferente y testigo del sacrificio, pero también compartiendo y participando en el acto salvador y redentor. ¿Será excesivo que después la Iglesia Católica llamara a María Corredentora? Cristo se unió a María de modo misterioso por la Encarnación; durante su infancia María estuvo siempre junto a Él; en el comienzo de sus obras en Caná de Galilea María provoca el milagro... después parece como si Jesús fuera desprendiéndose de ella para realizar su Misión de entrega a Dios-Padre y a los hombres sus hermanos... ¿Cómo es que ahora vuelve a entrar María en el núcleo del misterio y de la persona de Jesús? Nos enseñan estas palabras que Maria queda asociada indefectiblemente a la acción salvadora de Dios sobre nosotros... precisamente a través del la Cruz y el dolor… Y María en el silencio acoge esta gran misión... De nuevo “hágase tu voluntad” musitado en el silencio y desde ahora, también, en el dolor esperanzado.

   ¡Qué bello rostro, el de la Señora,

la Virgen de los Dolores

que si el dolor estropea las facciones

el amor con que sufres, te ennoblece!

   De tus ojos el llanto y las lágrimas,

Perlas trenzadas de platino y oro,

Reclamando de nosotros tus hijos

Esfuerzo, fraternidad y sacrificio.

   Tus manos entreabiertas con primor

Nos ofrecen la entrega de tu hijo

Y a la vez nos reclama la respuesta:

Nuestra entrega por siempre y por los siglos.

   Tus vestidos con el negro de la muerte

Y con el blanco luciente de la vida

Y las flores en el manto, que nos hablan

De Cristo con la Cruz, Muerto y Glorioso.

   Tu cabeza reclama una corona

Trenzada de amor, de besos y oraciones

De firmes promesas en seguirte,

Firmada por los fieles y cofrades.

   Y todo tu cuerpo, tu expresión y tu mirada,

Tu gesto, de una parte sufrimiento con ternura,

De otra alegría y esperanza…todo nos va diciendo:

Seguid adelante, que Él aguarda.

  • En segundo lugar, aquel grupo que estaba al pié de la Cruz, representaba a la iglesia “naciente” que brotaba del Corazón de Cristo; la Iglesia en la que María tendrá un lugar tan importante. Así María aparece aquí como Madre de la Iglesia y Madre de la Humanidad entera redimida por Cristo. El dolor silencioso de la Madre en la Cruz es dolor de agonía y de parto... de agonía por la muerte del Hijo y de parto porque alumbraba a la Iglesia y daba a luz una nueva humanidad. Por eso:

“Mujer, Madre buena, María

Dolorosa y afligida,

Señora del cielo y tierra:

hoy postrado y con anhelo

te contemplo... llorando frente a la Cruz.

Y escucho la voz de Cristo

que te entrega a mis cuidados

y te deja entre mis brazos... como muestra de perdón.

Yo quisiera, Madre buena

que tú también, me acogieras

pues necesitado estoy de tu amor

Y a la Iglesia renovaras

en testimonio y en vida,

en sencillez y en valor

Así la humanidad entera, alumbrada con tu luz

se encontraría con Cristo... Y una vez más, Madre bendita

tú nos darías a luz”.

  • En tercer lugar, la presencia de María en la Cruz y su misión maternal para con la Iglesia naciente nos lleva a pensar en la relación de María con la Eucaristía que estamos celebrando. El recordado Beato Juan Pablo II en la Encíclica “La Iglesia vive de la Eucaristía” nos hablaba de “la Escuela de María, Mujer Eucarística” y decía: “Si queremos descubrir en toda su riqueza la relación íntima que une Iglesia y Eucaristía, no podemos olvidar a María, Madre y modelo de la Iglesia” “Efectivamente, María puede guiarnos hacia este Santísimo Sacramento porque tiene una relación profunda con él”. Aunque no se menciona a María en el relato de la Institución de la Eucaristía, al ser Esta el memorial de la pasión de Cristo, María está relacionada con ella por su presencia en el Calvario. Y sigue el Papa: “En el memorial del Calvario está presente todo lo que Cristo ha llevado a cabo en su pasión y muerte. Por tanto no falta lo que Cristo ha realizado también con su Madre para beneficio nuestro. En efecto le confía al discípulo predilecto y, en él, le entrega a cada uno de nosotros... He ahí a tu hijo, he ahí a tu madre. Cristo Eucaristía nos lleva a María cuando nos la entrega como madre... y María nos lleva a Cristo, pues que unida al Misterio Redentor, se convierte en modelo singular y guía eminente.

El “haced lo que Él os diga” de María en las Bodas de Caná y “el haced esto en memoria mía” de Jesús en la Última Cena tienen entre sí una relación íntima. El verdadero cuerpo de Cristo, nacido de María Virgen, se convierte en banquete sagrado en el que se celebra el memorial de la Muerte y Resurrección del Señor, en el que, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la futura gloria. Y la Madre que llevó en su seno este Santísimo Cuerpo y lo siguió hasta el pie de la Cruz, nos lo entrega, generosa, y nos lleva hasta Él... ¡Ella gloriosa y bendita!

 

NOS QUEDA VOLVER LA MIRADA A LA HUMANIDAD ENTERA Y A CADA UNO DE NOSOTROS, Y VERNOS SEÑALADOS POR LA CRUZ

-nuestra propia limitación: indigencia, incapacidad...

-la enfermedad y la muerte

-las guerras, el hambre, los desastres naturales o provocados

-los problemas para satisfacer las necesidades básicas. La falta de trabajo…

-las rupturas familiares

-la relación con los demás

… la vida misma es fuente de dolor y sufrimiento… Podemos sentirnos cerca de María, Ntra. Sra. de los Dolores… y suplicarle nos ayude a llevarlos como Ella, que siempre estuvo iluminada por la Luz y el Gozo de la Resurrección.

Los Dolores de María no pueden entenderse sin una gran Esperanza en Dios y en su Hijo. Las lágrimas de María van unidas al gozo inmenso que corona su fe. El sufrimiento de María le lleva al gozo de ser Made de todos los hombres.

 

Mirándola a Ella podemos encontrar:

*El ejemplo para llevar adelante nuestros sufrimientos con la esperanza de la Vida

*La intercesión poderosa de una Madre que nos quiere y tiene por hijo al Autor de la Gracia.

 

Y con María, Virgen de los Dolores, acerquémonos más al Señor, vivamos nuestros compromisos familiares, de trabajo, de convivencia, de colaboración con la Cofradía y nuestras comunidades cristianas. Comprometámonos a ser mejores cristianos en el respeto a Dios y en el buen trato con nuestros vecinos y hermanos, ayudándoles en todo a llevar los sufrimientos y el sacrificio. Ella, madre en Belén, nos lo trajo por primera vez; Ella, madre Dolorosa, lo ofreció en la Cruz para nuestra redención; Ella, madre de Esperanza, fue testigo gozoso de su Resurrección. Con Ella continuamos la Eucaristía y con Ella aclamaremos: ¡Anunciamos tu Muerte, proclamamos tu Resurrección, ven Señor Jesús! AMÉN

 

 

DIA SEGUNDO

 

Nos reunimos en estos días del Triduo en honor de la Santísima Virgen, Ntra. Sra. de los Dolores para celebrar y reavivar los misterios de la fe cristiana: la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo que se actúa en el Misterio de la Eucaristía por el que anunciamos su Muerte, proclamamos su Resurrección y así esperamos su Venida triunfante; y lo estamos haciendo ante la imagen de María, Virgen de los Dolores -mujer de nuestra raza y condición- especialmente elegida para formar parte de la acción salvadora de Dios por nosotros... ¡Ojalá cada día sintamos nuestro corazón más caldeado y nuestra voluntad más dispuesta a seguir, con María Dolorosa, al Señor Jesús. ¡Bendita Maestra, Madre del Señor y madre nuestra!

Nos acogemos a Ella, como fieles discípulos, cofrades e hijos amantes: Señora de los Dolores ¡enséñanos a conocer, amar y seguir a Jesús que con su Cruz limpió nuestro pecado y purificó nuestras propias cruces!

 

Santa María, Madre Dolorosa:

dolor de los amores rotos y esperanza de reencuentros,

consuelo en las penas, misericordia y remedio,

angustias, amargura y pena,

virgen de lágrimas llena... pero también:

merced de los afligidos, cobijo a desamparados,

amistad y compañía, vida y esperanza nuestra...

tú inmensa soledad, tú mujer llena de Dios, ¡inmensa!

Dolor y gozo, pues que el dolor en el amor se supera y el amor se purifica y autentifica en el dolor. A ti nos dirigimos: señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos, mujer fuerte, sencilla y buena, caudal de luz y confianza, pastora, maestra y guía, música y color, de dignidad muy alta, bella y celestial canción. Ayúdanos a decir Si a Dios, como tú María, como tú María. Que le acojamos en nuestro corazón y le demos a conocer a los demás.

 

Y hoy, viernes, recordando a Jesús con su Cruz y con Él María, decimos:

“Estar junto a la Cruz de Cristo”

... y estando junto a Él, llorar su llanto,

sentir su pena y su dolor... bien firmes...

preparando las ventanas a la luz

... con María, su Madre, fiel recuerdo,

Dolorosa,

compañera en el arduo caminar.

“Estar junto a la Cruz de Cristo”

-para dar nueva luz al mundo

-para decir que es posible la hermandad

-para sembrar ilusiones y alegrías

-y gritar: Dios está aquí y más allá.

Y mirando al hijo y a la madre, fundidos en el dolor y el amor, le pedimos a la Virgen Dolorosa,

¡Oh dulce fuente de amor! hazme sentir tu dolor, para que llore contigo.

Y que por mi Cristo amado, mi corazón abrasado, más viva en Él que conmigo.

Haz que su Cruz me enamore,

y que en ella viva y more,

de mi fe y amor indicio,

porque me inflame y encienda,

y contigo me defienda

en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte

de Cristo, cuando en tan fuerte trance

vida y alma estén;

porque cuando quede en calma

el cuerpo vaya mi alma

a su eterna gloria. Amén.

 

 

MEDITAMOS EN ESTE DÍA LOS DOLORES DE NUESTRA MADRE MARÍA EN LA VIDA DE INFANCIA DE JESÚS. Traemos a nuestra mente los sufrimientos, penas y dolores propios y específicos de la mujer, de las madres por sus hijos y así:

-A todas vosotras, mujeres, os ponemos bajo la protección de María, Ntra. Sra. de los Dolores

-Pedimos por vuestros hijos, en especial por los más necesitados

-Pedimos por cuantas mujeres esperan o desean un hijo, por cuantas tiene dificultad en tenerlo…para que lo consigan con gozo

-Por cuantas están en peligro de perderlo, por cuantas abortaron o están en ese riesgo, y por cuantos atentan contra la vida de los más indefensos, concebidos y no nacidos…

-Pedimos por nuestras madres, vivas o que pasaron ya al seno de Padre

-A todos pedimos miren a la Virgen, María Dolorosa, diciéndole:

“Ayúdanos a venerar tu Imagen

que hoy, tan bella, nos preside y,

pues tanta es la piedad que mueve los corazones,

permítenos coronar tus sienes,

Virgen Bendita, María Santísima de los Dolores”

 

Y comenzamos la vida de Jesús Niño y María junto a Él:

-En los santos Evangelios descubrimos a la Virgen María como Madre de Jesús; Ella le concibió por obra del Espíritu Santo... y estas son las palabras que sellan aquel misterio “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”

-Y el dolor de María comienza con las dudas de José, a las que corresponde con el silencio y la aceptación de la voluntad de Dios

-Y camina hasta su prima Isabel, y en aquel encuentro: el gozo de ser bienaventurada entre todas las mujeres, y de proclamar las maravillas del Señor; pero a la vez el dolor de lo que significa el parto, las condiciones del mismo, la oscuridad del misterio que no puede vivirse sino desde la fe

- Y el camino de Belén, llegado el tiempo de darle a luz, no hay posada, no se le acoge… y es una madre y es su hijo. Dolor y llanto el de aquella Doncella. “Hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo”

- La persecución de Herodes; la huida a Egipto, vivir como extranjero en tierra extraña… todo el significado que tienen estos pasajes para comprender que María se abrazó al dolor de la vida, al propio de una mujer madre y al que llevaba consigo por ser Madre del Hijo de Dios, quien había escogido el camino de la Cruz para salvar a la humanidad.

- Y la vuelta a Nazaret, en la dureza de la vida diaria, vida de escasez y pobreza, las dificultades en el trabajo, en la convivencia. ¡Que buena lección la de Nazaret para la vida familiar cristiana! Jesús, María y José, modelo para nuestros hogares: siempre atentos a la Voluntad de Dios; profesándose verdadero amor y respeto; desarrollando su vida en el trabajo, la sencillez y la humildad

- Como todo fiel israelita, Jesús fue presentado en el Templo y María oyó la profecía de Simeón: aquella espada de dolor clavada en su corazón, le advirtió más claramente, que su destino era la Cruz, junto a Jesús

-Y más tarde, Jesús perdido y hallado en el Templo, cuando cumplía los 12 años, María siente la pérdida de su hijo: “Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados...”

¡Que bien os podéis ver retratadas, vosotras mujeres, en esta Madre! Bien es verdad que cada una tenéis vuestro propio camino, como la Virgen el suyo, pero a todas os une, y en nuestro caso con María, vuestra condición de mujeres y madres. Cierto que hoy la mujer tiene un “status” distinto a la época de María, y bienvenido sea todo cuanto haga a la mujer más persona, más dueña de sí en la libertad y responsabilidad.

Pero mirad, el dolor de María nos hace comprender mejor el dolor de nuestra sociedad, de nuestras familias, de nuestros hogares… y en todo ello el protagonismo de la mujer:

-Dolor de enfermedades

-   “   por la falta de trabajo

-   “   por las rupturas familiares

-   “   por el hijo con problemas

-   “   por la ruptura personal y por la falta de sentido en la vida

Noche de dolor de cada uno, que redunda en el seno de la madre, noche de dolor de la humanidad entera.

 

Pero siempre miremos a María, en su Imagen Dolorosa, Ella nos invita y guía a prender la llama de la Esperanza, de la alegría y del amor a la vida.

La imagen de la Virgen nos conmueve y dispone nuestro corazón a seguir a Jesús Nazareno, Nuestro Padre Jesús, como Ella en su imagen le sigue en la procesión de cada año, como Ella le siguió en su vida y hasta la muerte.

Una vez más, por María y con María a Jesús:

  • Aceptando la Voluntad del Padre: “aquí estoy para hacer tu Voluntad”. Abiertos a Dios, contando con Él en nuestras decisiones y proyectos.
  • En la cercanía a los hermanos (que nuestra Cofradía sea una fraternidad y desde ella mostrar lo que debe ser una comunidad cristiana)
  • En la opción por los más necesitados (que el programa de la Cofradía y aún de nuestra vida personal, sea para aliviar las urgentes necesidades que aquejan a nuestros hermanos.

Sigamos por María y con María a Jesús:

  • En la participación en la vida de la Iglesia, en este Santuario o en vuestras respectivas parroquias, con el deseo de servir y hacer el bien.
  • En la oración y en la vida de Piedad, alimentándonos de la Eucaristía, de la Palabra de Dios y de la oración privada o comunitaria.

Siempre por María y con María a Jesús:

  • En la responsabilidad y fiel cumplimiento de nuestro trabajo, en la promoción social de nuestra Ciudad… en los compromisos que correspondan a nuestra situación económica y social.
  • En las responsabilidades que en el orden social, político y económico tengamos cada cual ante nuestro barrio, nuestra ciudad y nuestra nación.

 

 

Estas exigencias no está exentas de dolor y sacrificio; pensar de otra manera sería dejarnos guiar del egoísmo y del aprovechamiento particular.

Pero confiemos y no tengamos miedo… que envuelto en el dolor se nos da el gran regalo de Dios en Cristo Resucitado, la vida de Dios y la gracia necesaria para llevar a cabo los compromisos.

Siempre acompañados de María, podremos superar las dificultades en este mundo y disponernos a gozar de los bienes eternos en el cielo.

Concluyamos, como alabanza a la Virgen, con estas estrofas de las Víspera de su fiesta:

Señora, Santa María,

Déjame llorar contigo,

Pues muere Dios y mi amigo,

Y muerta está mi alegría.

Y pues os dejo sin Hijo,

Dejadme ser hijo vuestro.

¡Tendréis mucho más que amar,

aunque os amen mucho menos!

 

 

 

DIA TERCERO

Hemos llegado al día tercero de nuestro Triduo a la Virgen de los Dolores, la Madre de Jesús Nazareno, nuestra madre y señora. Hoy es sábado, día especialmente dedicado a María por la devoción popular y por el sentido que tiene el que

-Ella, como Aurora divina nos anuncie y nos deje ver al Sol, Cristo Jesús

-Ella, como Lucero brillante, nos anticipa el fin de la noche y de las tinieblas, proclamando la llegada del Nuevo Día luminoso y lleno de vida

-Ella Madre Amorosa nos trae al Hijo… y por ello, celebrando a la Madre nos disponemos a celebrar al Hijo en el día Santo, Día del Señor, el Domingo, día de la Eucaristía, día pascual, la Pascua de Señor, Día en el que hacemos memoria de su Muerte y Resurrección.

 

Y es que ¡Siempre a Jesús por María! El camino más corto y seguro para llegar a Jesús es su Madre, Ella nos lo dio en Belén, Ella nos lo dio en la Cruz, Ella nos lo da siempre que se lo pedimos.

 

Dejémonos penetrar por la mirada de la Virgen, tan bien expresada en la Imagen que nos preside, Imagen tan querida por esta Cofradía y por el pueblo cristiano. Hoy podríamos ofrecerle la corona que Ella más desea, la formada por nuestros corazones, por nuestras buenas obras de unos para con otros, por nuestro amor a su hijo Jesús. Dejémonos penetrar por la mirada de Madre y sintonizar con sus sentimientos, gozos, alegrías, dolores y penas, sufrimientos y cruces. Su mirada nos acompañará al caminar, esa mirada, fija en el Rostro de su hijo Jesús. Hoy podemos recordar la mirada de la Imagen de Ntra. Sra. de los Dolores puesta en la Imagen de Ntro. Padre Jesús en el Encuentro de la madrugada del viernes Santo… y sentirnos envueltos por ella, manteniéndonos, cada uno de nosotros, muy cerca de su corazón.

 

Se ha proclamado la Palabra del Señor, con los textos propios de la liturgia dominical, 25 del tiempo ordinario. Subrayar sólo de estos textos cómo el Evangelio nos muestra, una vez más, la generosidad de Dios y la gratuidad con que nos ama… hasta enviarnos a su Hijo Jesucristo para que muriendo en la Cruz nos salvara. Hemos escuchado la Parábola, parece ilógico lo que en ella se nos dice… o es que Jesús sigue una lógica distinta a la nuestra:

  • La lógica de la gratuidad
  • La lógica de la generosidad
  • La lógica del amor, corazón abierto, mano extendida y abrazo fraterno… esta es la lógica de Jesús y a ella debemos acomodarnos

 

-Y no nos regala el Señor por lo que espere de nosotros… “pues aunque lo que espera no esperara lo mismo que nos quiere nos quisiera”

-Y podríamos no entender la generosidad de Dios, y llegar hasta confundirla con la injusticia

-Pero en Dios late el corazón de un padre, de una madre… y vosotros bien sabéis lo que es eso cuando se trata de amar y hacer “locuras por los hijos…”

 

 

Pero siguiendo la línea de este Triduo vamos a meditar en:

LOS DOLORES DE MARÍA, HOY PENSANDO EN LA VIDA PÚBLICA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO:

Tenemos ya a Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, con la edad de 30 años, en una madurez plena y, llegada ya la hora de iniciar su misión de anunciar al Padre, de dar a conocer su amor, el misterio de su persona…en una palabra, realizar aquello para lo que había venido al mundo. Ha de salir de aquel Nazaret de la infancia, del hogar familiar, y ahora ha de despedirse, separarse de la Madre:

-Dolorosa para la Virgen aquella separación de Jesús, cuando éste inició su vida pública, tal vez había desaparecido ya San José, y María quedaba sola. Ella sabía muy bien qué camino había tomado su hijo, era la Voluntad de Dios, pero el dolor de la ausencia no menguaba por ello, que la presencia llena el corazón y la ausencia hace suspirar… Aquella despedida quedaría en la intimidad del Corazón de Jesús y del Corazón de María, fusionados por el amor de madre e hijo y, más aún, por la fuerza de la Voluntad de Dios que tratan de cumplir con exquisitez. Los Evangelios nada nos dicen de este adiós…, pero nosotros podemos intuir lo que pasara en aquellos corazones.

-Y muy pronto se da la primera aparición pública de Jesús… Se trata de una Boda, María es invitada y allí está Jesús con sus discípulos; y ahora cuando comienza a faltar el vino, estamos en las Bodas de Caná, María dice a su Hijo: “No tienen vino” y a los sirvientes “Haced lo que Él os diga”. Bellas palabras cargadas de significado y que el Evangelio de San Juan nos las trasmite para que a través de ellas descubramos todo su sentido: el Misterio de María en la Obra Salvadora. “Aún no ha llegado mi hora…” le dice Jesús y María, rápidamente, se siente traspasada por la espada…, recuerda lo que predijo el Anciano Simeón y ya comienza a ver con claridad aquella hora definitiva… hora que no era otra, sino la de la Cruz, cuando Cristo dijera “Todo se ha cumplido” y “En tus manos encomiendo mi espíritu”… y María allí, ofreciendo a Jesús a su Padre por nosotros y por nuestra salvación.

-Y en el día a día, el dolor de María se iba haciendo mas fuerte; como cuando, por ejemplo Jesús llegó a la sinagoga de Nazaret y comenzó a leer y explicar la Escritura… allí podría estar María escuchando… en el lugar que correspondía a las mujeres, entre bastidores… María, silenciosa y retirada en sí y en Dios, como siempre; sus paisanos, sus vecinos, los amigos de siempre se sorprendieron de lo que decía Jesús y lo admiraron… pero cuando comenzó a explicar e hizo el descubrimiento de la propia misión, entonces les cambió el rostro y lo querían despeñar… el alboroto, la disensión, el desacuerdo de unos contra otros… y María allí presente… de nuevo la espada anunciada por Simeón… y más doloroso aún, en su propio pueblo. María marcha a su humilde casa y medita en lo más secreto de su corazón, sigue confiando en Dios, pero… ¡Cuánto sufriría María!

-Siguiendo el caminar de Jesús, quien pasó haciendo el bien, María continuaba también atenta a lo que decían de Jesús y las posturas que se iban formando por Él y contra Él. Todos, los suyos, el pueblo, las autoridades opinan y se alinean: “quien dicen que soy yo” y “acaso vosotros también queréis marcharos”; dos preguntas de Jesús que muestran la situación… y no todas las respuestas son satisfactorias. Entendemos muy bien que una madre siempre sigua al hijo, si no es físicamente, desde luego con el corazón; una madre tiene corazonadas y presiente lo que va a suceder, aunque se lo quieran ocultar… Dolor de la Madre que está pendiente del Hijo… y también de nosotros, los hijos que debemos acogerle.

-María vive de la fe, pero va descubriendo progresivamente la realidad de su Hijo Jesús… y además sabe que “Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo, no para condenar al mundo sino para dar la vida por todos”… y esto le hacía gozar, pero a la vez su corazón manaba regueros de sangre.

-Un día se acercaba María al grupo de los que escuchaban al Rabí… y oyó con dulces tonos la voz de su hijo: ¿Quién es mi madre y quienes mis hermanos…? Los que escuchan la Palabra de Dios y la pone en práctica. Y María ensanchó su corazón, Ella fue la primera en escuchar esta Palabra hasta engendrarla en su seno virginal: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” y la dio a luz, siempre con aquel “hágase en mí según tu palabra”. Ahora veía cómo esa Palabra iba a ser rechazada por muchos corazones… y el suyo sufrió profundamente.

-Y nos vamos a la Última Cena, María presente o muy al tanto de lo que estaba sucediendo en aquella sala amplia y preparada con divanes; Jesús y sus discípulos celebran la cena ritual según lo previsto y como todo el pueblo de Israel; pero ahora algo imprevisto: la Copa y el Pan bendecidos y trasformados en el Cuerpo y la Sangre de Jesús…y a continuación el lavar los pies a los discípulos… Y, doloroso hasta romper el corazón, la decisión de Judas, ¡qué espada tan fuerte para ella que estaba aprendiendo a ser madre de todos los hombres… y también de Judas!

-Finalmente, Jesús se marcha al Huerto de los Olivos, a orar y a pedir “que pase de mí este Cáliz, pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres Tú…

Y María quedó en silencio, recogida, disponiendo su alma a lo que había de venir… y la esperanza y la confianza siempre en Dios y muy firme

 

En verdad lo que predomina en la vida de María, es el silencio. María guarda silencio ante todos los hechos que hemos venido recordando Y es especialmente aleccionador el silencio de María al pié de la Cruz.

Contemplemos a María desde el SILENCIO... y aprendamos su lección, nosotros que nos dejamos llevar de la algarabía y que muchas veces ponemos la razón en las voces y en el que más grita, aunque no la lleve.

Tal vez el silencio del hombre sea la palabra más sonora después de la Palabra de Dios.

-         El silencio es el ambiente propicio donde se pronuncian las más grandes palabras;

-         El silencio es como el seno materno donde nace y se alimenta la palabra;

-         El silencio es el arrullo y la melodía en el que la palabra se trasmite... por ello, tal vez, el silencio predominó en la vida de la Virgen María... y por ello, sin duda, la Palabra se hizo carne en Ella y en Ella creció en plenitud desbordante.

 

Con María y como María somos seguidores de Jesucristo; seguidores cuando sale su imagen a nuestras calles, y seguidores porque queremos ser fieles a sus mandatos y enseñanzas:

Pero todos habremos sentido las exigencias que lleva consigo el seguimiento de Jesús, ser discípulos suyos en nuestro mundo, en nuestra sociedad y en las circunstancias concretas de nuestra propia vida:

  • La Cruz, el dolor y el sufrimiento es distintivo de nuestro ser de cristianos; es Jesús quien nos preside clavado en la Cruz; es Jesús Nazareno a quien seguimos con la Cruz a cuestas… y nosotros debemos adherirnos a esa Cruz, siempre con Jesús y María.
  • La Cruz significa renuncia a nosotros mismos: al egoísmo, la búsqueda de placeres, la satisfacción en lo inmediato, y hemos de buscar a Dios y los bienes de allá arriba
  • A la Cruz debemos abrazarnos para afrontar las dificultades de ser cristianos en nuestra sociedad, donde vemos que lo religioso no es bien acogido, menos aún lo cristiano. Parece que se quiere crear una sociedad sin Dios. Y ser cristiano aquí no es cosa fácil
  • En un ambiente que nos rechaza, porque rechaza a Cristo y a la Iglesia, no resulta fácil ser cristiano p. e. en el mundo educativo, como padres de alumnos, como profesores y aún como alumnos: dar testimonio de nuestra condición de creyentes cristianos, decir nuestra propia palabra, tratar de iluminar estas estructuras con la Luz de Cristo no es cosa cómoda y plausible por la sociedad
  • Ser cristiano en el mundo del trabajo, solidarios con el que no lo tiene, defensores de los derechos del trabajador y cumplidores con los deberes laborales… cuando se quiere hacer desde la luz de Cristo, no resulta ser sencillo… más aún, cuando ni siquiera tus mismos compañeros te comprenden.
  • Ser cristiano en el mundo de lo social, en el mundo de la economía, en el campo de la política, si queremos serlo como la Iglesia nos enseña, fundamentados en Cristo y firmes en la fe… nada de esto es sencillo.
  • descubrir realmente en camino del Señor para cada uno de nosotros, en el ámbito de la vida familiar, laboral, económico y social… exige que nos abracemos a la Cruz de Cristo con María la Madre del Señor y que estemos dispuestos a derramar nuestra propia sangre por lo que decimos ser y somos: Cristianos, seguidores de Ntro. Jesús y amantes de María Santísima de los Dolores

Hasta aquí, la Cruz, pero ahí está también la alegría del seguimiento… la luz que se vislumbra en todo bien hacer, la satisfacción interior, la paz en la conciencia… y sobre todo la luz de Cristo camino, verdad y vida; la Luz de Cristo Resucitado, que ha vencido al mundo y al pecado y nos ha preparado el Reino de la Vida.

Junto a la Cruz y el sufrimiento, las contradicciones y el dolor que lleva consigo el seguimiento de Jesucristo, junto a su Madre Dolorosa, nosotros gozamos de la alegría de la fe, la fuerza de la esperanza, el sentido humanitario de la caridad. Desde la Cruz se vislumbra la luz poderosa de Paz…

Es la paz que nos trajo Jesucristo. Abramos el corazón a ella y sigamos adelante.

 

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